En un contexto en el que los sistemas de salud enfrentan crecientes exigencias de calidad, seguridad y eficiencia, los hospitales universitarios se han consolidado como actores clave para elevar los estándares de atención.
Al integrar de manera permanente la asistencia clínica con la docencia y la investigación clínica, estos centros fortalecen la formación continua del talento humano en salud, promueven la adopción de buenas prácticas y aceleran el desarrollo de avances científicos.
Por ello, más allá de formar profesionales, los hospitales universitarios impactan de manera directa la calidad de los servicios de salud y la experiencia de los pacientes.
La combinación de formación académica continua, investigación aplicada y atención en salud integrada que existe en estas instituciones, contribuye a tomar decisiones más informadas y a la adopción de prácticas médicas actualizadas, lo que puede traducirse en mejores resultados.
De hecho, estudios han indicado que la integración de formación académica, investigación y atención clínica en hospitales docentes puede traducirse en menores índices de mortalidad para los pacientes.
Asimismo, los hospitales universitarios desempeñan un papel clave en la generación de conocimiento científico. A nivel internacional, estos centros concentran una gran parte de la investigación en temas médicos, impulsando avances que hoy son estándares en la atención clínica.
Este trabajo ha sido clave en hitos de la medicina moderna —especialmente en áreas como trasplantes, oncología e inmunoterapia— y se estima que la investigación contra el cáncer liderada desde centros académicos ha contribuido a salvar cerca de 2,5 millones de vidas en el mundo desde 1991.
Todo este conocimiento se traduce directamente en diagnósticos más precisos, tratamientos más efectivos y una atención más segura para los pacientes.
Conocimiento e innovación al servicio de la salud
El impacto del modelo de hospital universitario se refleja en el reconocimiento que estas instituciones reciben en rankings nacionales e internacionales, donde suelen destacarse entre los mejor evaluados por su calidad asistencial, producción investigativa y formación médica.
En este escenario, la Fundación Valle del Lili se ha consolidado como un referente del sistema de salud colombiano. Desde 2017 cuenta con la certificación de Hospital Universitario, otorgada por el Comité Intersectorial para el Talento Humano en Salud en representación del Ministerio de Educación Nacional y del Ministerio de Salud y Protección Social, y recientemente fue recertificada, ratificando la solidez y continuidad de un modelo institucional orientado al mantenimiento de altos estándares en los procesos formativos.
’La recertificación como Hospital Universitario reafirma una convicción institucional en la que la calidad se construye todos los días. En la Fundación Valle del Lili integramos de manera continua la atención, la docencia y la investigación, garantizando escenarios de práctica seguros, actualizados y de alto nivel.
Este compromiso se sostiene gracias al trabajo articulado de más de 700 docentes, entre ellos más de 500 médicos especialistas, así como otros profesionales de la salud e instructores, cuyo rigor académico y vocación formativa permiten tener experiencias de aprendizaje transformadoras, educación continua de excelencia y la generación de conocimiento diferencial. De esta manera, fortalecemos una cultura de mejora continua y seguridad del paciente, mientras formamos a la próxima generación de profesionales de la salud’, señaló Luis Alberto Escobar Flórez, subdirector de Educación de la Fundación Valle del Lilí.